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Los contratos de condiciones uniformes constituyen el instrumento por excelencia para que usuarios y
prestadores puedan ejercer sus derechos y deberes dentro de la relación que surge de la prestación de
un servicio público domiciliario. Tal característica implica que, para todos aquellos eventos en los que
pueda llegar a ser necesario, el contrato debe ser una herramienta clara y ágil, para que las partes
cuenten con información veraz y oportuna sobre las reglas y procedimientos que deben surtir en cada
evento posible.
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